Los tres sobrecostos de una tarjeta —indirecto, financiamiento y utilidad— se aplican uno sobre el otro, no se suman. Casi todas las hojas de cálculo los suman, porque sumar es lo que hace una hoja de cálculo.
La diferencia no se ve en la tarjeta. Se ve en la obra: en dos mil metros cuadrados son $9,000 pesos de utilidad que nadie cobró y que nadie va a reclamar, porque el cliente pagó justo lo que se le cotizó.
Este ejemplo no es ilustrativo: son dos tarjetas reales de un sistema anterior, y el cálculo de Vreek está verificado contra ellas al centavo.